Letras y dinero: Los escritores más ricos del mundo.

en

Siempre decimos que la regla es que el escritor no gana dinero, pero como buena regla que es existen claras excepciones en las que ahondamos hoy. Si una excepción confirma la regla, seguramente quince la harán irrefutable. Hoy traemos quince autores que se hicieron o han hecho millonarios en la actualidad gracias a su obra literaria. ¿Conoces a la mayoría?

El escritor más rico nos llega desde Estados Unidos, donde James Patterson tiene una fama y una lista de seguidores envidiable. Este autor no lo fue toda su vida: trabajó en diferentes empresas de publicidad hasta el año 1996, cuando decidió finalmente dedicarse exclusivamente a escribir. Eso lo reporta al año noventa y seis millones de dolares al año.

 El autor ha logrado encadenar diecinueve números uno en el New York Times seguidos, y es el autor con más libros de ficción en esa lista, con un total de cincuenta y seis títulos. Nunca ninguno de sus libros ha bajado del decimoséptimo más vendido en el ránking del país. Su calidad y su éxito son, por lo tanto, casi incuestionables.

No obstante, posee algunos retractores: figuras como Stephen King critican su obra, acusándole de ser un escritor terrible a pesar de su éxito. También existe el rumor de que sus muchas obras anuales (normalmente, alrededor de catorce) son consecuencia de la coautoría con «escritores en la sombra«. Los que defienden esa idea creen que es imposible escribir catorce libros al año, ¡Seguro que les encantaría saber cuántos escribe nuestro ya conocido Ryoki Inoue!

El siguiente autor es sin duda más conocido en el ámbito internacional. Ocupando el segundo puesto, encontramos a Stephen King. Sabiendo que sus inicios no fueron fáciles (quemó por desesperación la primera novela que escribió) , King logró alzarse finalmente con un puesto respetable en el mundo literario internacional. De sus novelas de terror, ciencia ficción y fantasía se han hecho numerosas películas, de donde vienen gran parte de sus treinta y nueve millones de dolares anuales. Aunque claro, eso le ha exigido estar trabajando diariamente muy duro desde 1967.

Con ese dinero hay muchas cosas que hacer, empezando por comprar una estación de radio, la que era su favorita y estaba al borde de la bancarrota.

El tercer lugar, con la nada pobre cifra de treinta y tres millones de dólares al año, lo ocupa una poco conocida Janet Evanovich. La autora comenzó su carrera como una escritora de novela romántica como tantas, pero la mezcla de ese género y del policiaco que fue llevando a cabo con el paso del tiempo la ha permitido obtener una relevancia que muchos envidian. Comenzó a escribir con seudónimo, pero cuando sacó las novelas de su detective de éxito Stephanie Plum se reveló su nombre verdadero.

Aunque posiblemente lo que más busque la gente de ella, sobre todo las preocupadas por la edad, es su secreto oculto protegido y compartido junto con otras celebridades como Jordi Hurtado. Aunque no lo parezca, el día que fue sacada la foto de esta entrada la autora tenía setenta y dos años. ¡La escritura es buena para el cutis!

Aunque aseguran que las carreras de leyes matan al escritor, hay alguien que puede llevarles la contraria. La cuarta posición de este ranking se la lleva un antiguo abogado y jurista estadounidense, John Grisham. Justamente de esa temática son sus libros: thrillers judiciales.

La carrera de Grisham comenzó de una manera bastante llamativa: su hermano, testigo de una violación, le contó su experiencia y John imaginó como hubiera acabado la historia si el padre de la víctima hubiera asesinado como represaria a los autores del hecho. Ocupó tres años en la escritura de esa novela, y aunque fue rechazada en tres ocasiones logró ser publicada. Sin embargo, en 1991 su segunda novela logró ser la más vendida del año. Durante la década de los noventa logró vender más de 61 millones de ejemplares de todas sus obras, siendo la más importante El informe Pelícano con aproximadamente 12 millones de ejemplares vendidos. Se convirtió en el autor más vendido de Estados Unidos en la historia. Sus obras le reportan aproximadamente veintiséis millones de dólares anuales.

Siguiéndole muy de cerca, encontramos a un joven Jeff Kinney, que aunque no es un novelista sí se ha colado entre los más ricos. Su sueño siempre fue ser creador de cómics y trabajó para ello, pero demasiado pronto se dio cuenta que no era aquel un camino fácil. Aquello le llevó a trabajar como diseñador informático y de periódicos antes de subir a una web su Diario de Greg, un cómico personaje sencillo pero divertido. En 2006, al ver que alcanzaba los ochenta millones de visitas, su obra comenzó a publicarse en formato de libro con el éxito asegurado.

Sorprendentemente para muchos, Kinney no continúa dedicándose a las obras literarias. Continúa con su anterior trabajo de diseñador, en la actualidad creando juegos en línea, pero con la seguridad de los veinticinco millones de dólares que Greg le da al año.

Desde la televisión y su programa de entrevistas nos saluda uno de los políticos más conservadores de Estados Unidos, Bill O’Reilly. Aparte de una figura mediática conocida, es el autor de siete libros que le entregan unos beneficios que muchos quisieran: veinticuatro millones de dólares anuales.  Su trabajo fundamentalmente se basa en el estudio político y en el periodismo de investigación. Es conocido también por sus grandes disputas con figuras reconocidas a raíz de las opiniones políticas que vierte en su programa, lejos de la ideología de los principales partidos clasificándose a sí mismo como «tradicionalista«. No obstante, solo una de sus siete novelas es de temática política. El resto, pertenecen a la no-ficción.

Nora Roberts ocupa el séptimo puesto. Aunque realmente es compartido con Eleanor Marie Robertson (nombre real) y J.D. Robb (seudónimo de sus obras de literatura fantástica), o Sarah Hardestey (como se publican sus libros en Reino Unido) o D.J. MacGregor, como se presenta a los concursos.

Su carrera comenzó en 1979, escribiendo novela romántica. Aunque seguro que sus tramas no lo plantean, su carrera despegó realmente cuando conoció a su marido de una forma un tanto invérosimil: se enamoró de él al contratarle para hacerle unas baldas para el baño. Para no quedar encerrada en el «lobby» que sufren los autores fantásticos, publicó su obra de ciencia ficción como J.D. Robb. Es conocida por ser una autora prolífica y tiene más de cien títulos en su haber. Ha sido plagiada en numerosas ocasiones, tanto por parte de productores de telenovelas como de la autora Janet Dailey, descubierta gracias a una lectora de ambas que descubrió las similitudes y las colgó en la red. Las indemnizaciones de las copias las emplea para «fines literarios» sin especificar más.

Poco tiene que envidiar a sus predecesores en esta lista  Danielle Steel, que cuenta con más de veintún adaptaciones de sus obras al cine o a la televisión y ha pasado más de trescientas noventa semanas en el número uno del New York Times, ¡lo que son alrededor de siete años y medio!

Comenzó a escribir poesía en su juventud y el primer libro suyo llegó en el año 1973. Desde entonces, se ha dedicado a la novela romántica y a la literatura infantil, influida por sus gusto por los niños; en memoria también de uno de sus hijos quien, diagnosticado con trastorno bipolar, se suicidó en 1997.

Su vida personal ha sido también algo movida e inestable: se ha casado cinco veces y ha tenido un total de nueve hijos. Todo ello no le ha evitado llegar a escribir setenta y seis libros, que le dan veintitrés millones de dólares anuales.

En el noveno puesto se encuentra una escritoria recientemente reconocida y con adaptaciones cinematográficas que se están llevando a cabo: Suzanne Collins.

La carrera de la escritora no comenzó demasiado alejada de las letras, pero no de la forma que finalmente le daría el éxito. Trabajó en la década de los noventa como guionista de programas infantiles, e intervino en creaciones de éxito como Bob Esponja. Su trabajo con Clifford, el gran perro rojo, serie de la cual era guionista principal, le valió una invitación a la Writers Guild of America.

Allí conoció a James Proimos, escritor de libros infantiles, quien le inspiró para que escribiera sus propios libros infantiles. Continuó por ese camino hasta la publicación en 2008 de Los Juegos del Hambre por la compañía para la cual trabajaba de guionista. La idea de esta obra llegó gracias a su interés por la mitología y el visionado y lectura de las obras de Koushun Takami, escritor japonés de culto con una historia muy similar a la citada en Los Juegos del Hambre. Pero el hambre no es para ella, pues se embolsa una cantidad de veinte millones de dólares anuales.

El terror ocupa el décimo puesto de esta lista de mano de Dean Koontz, escritor de terror psicológico estadounidense. Sus novelas son normalmente enmarcadas en ese género, aunque también es frecuente la aparición de la ciencia-ficción y del misterio. Catorce de sus libros han llegado a conquistar el número uno del New York Times y ha vendido más de cuatrocientos cincuenta millones de libros, en el principio de su carrera bajo seudónimos.

Sus primeras novelas, que empezaron con Star Quest en 1968, fueron todas de ciencia-ficción, escritas durante su tiempo libre. Dos años después, abandonó su trabajo para llevar una vida modesta como escritor a tiempo completo, con pocos ingresos hasta que llegó su primer éxito, Demon Seed.

Una de sus pasiones y que inspiró algunos de sus libros y varios seudónimos fueron sus perros. Especialmente el primero, Trixie, regalado por una fundación para personas con discapacidades como reconocimiento a su ayuda durante la etapa que era un escritor modesto, y la donación de dos millones y medio de dólares en cuanto su primera novela tuvo éxito. Desde entonces, el autor siempre ha tenido un golder retirever como Trixie que aparece en ocasiones en sus escritos. Con diecinueve millones de dólares anuales, ¡nadie espera que su perro pase hambre! Aunque llegó a estar a la misma altura que John Grisham, a quien conocíamos algunos puestos del ránking por encima, ¡seguro que es todavía suficiente!

La primera escritora extranjera que acompaña a estos escritores estadounidenses se ha hecho esperar, pero en el primer puesto después del top-ten encontramos a J.K. Rowling, autora de Harry Potter.

Con diecisiete millones de dólares anuales, Rowling puede rebatir a su primer editor, quien la comentó que mejor se buscase un trabajo ya que aunque publicara no iba a hacer nada con libros para niños. Tras doce intentos de edición infructuosos, problemas económicos graves y viviendo en casa de su hermana tras haber tenido que huír de su marido, después de dos años intentándolo logró publicar con Bloomsbury, aunque solo porque la hija del editor, Alice, se lo pidió a su padre.

Desde 1997 mucho ha llovido y ahora la autora, fuera de los libros de Harry Potter, ha sabido mantener parte de su éxito y renombre. En la actualidad publica libros con seudónimos y se dedica a la escritura y co-producción de guiones, tanto para series televisivas como para películas o teatros.

Pisando fuerte en la actualidad nos encontramos al duodécimo escritor de esta lista, con quince millones de dólares anuales. Hablamos de George R.R. Martin que, aunque muchos de sus «fans incondicionales» no lo sepan, ¡tiene más obras que Juego de Tronos!

Comenzó a escribir relatos de niño y, cuando acabó sus estudios, se dedicó a ser profesor de instituto y a dirigir torneos oficiales de ajedrez.

Sus relatos cortos no quedaron el el olvido: le valieron varios Hugo y Nebula, aunque no fueron suficientes para poderse dedicar de lleno a la literatura. Esto sí llegó finalmente con su cuarta novela, Muerte de la luz. Aunque su éxito se fue tan rápido como llegó: en los años ochenta tuvo que buscarse un trabajo como guionista en pequeñas producciones de Hollywood debido al fracaso estrepitoso de su cuarta novela y de las que le siguieron.

La vida de Martin sufrió un retroceso y continuó hasta el año 1996 viviendo como lo hacía antes de su éxito pasajero: trabajando y escribiendo relatos en su tiempo libre. Todo cambió ese año, cuando sacó el primer libro de Juego de Tronos. El resto, puedes verlo con tus ojos.

En el siguiente puesto encontramos a la creadora de Crepúsculo, Stephenie Meyer. Sin ánimo para ser escritora, Stephenie abandonó los estudios sin motivación para cuidar de su hijo pequeño.

En el año 2003, Meyer tuvo un extraño sueño en el cual una chica se enamoraba de un vampiro, solo que este estaba sediento de sangre y era imposible una relación entre ambos. Meyer decidió entonces escribir la obra para su propio disfrute en su tiempo libre, a pesar de que ese sueño solo le había dado un capítulo, el número trece.

Sorprendentemente, su hermana descubrió el manuscrito y le pidió que lo llevara a alguna editorial. Para complacerla, la envió a quince editoriales. Cinco ni la contestaron, nueve la rechazaron y una última aceptó la obra. Pronto se debieron arrepentir los editores, porque ya en el 2005, antes del lanzamiento de la obra, eran ocho los editores que acudieron a una subasta de los derechos de la obra, incluyendo algunos que la habían rechazado con anterioridad. Más sufrieron al conocer que la obra reporta a la autora catorce millones de dólares anuales al ser un éxito desde el día de su lanzamiento.

Emparado con ella en ganacias, con un estilo totalmente distinto y un público de otro mundo, encontramos a Ken Follet. El escritor galés es, junto con Rowling, los dos únicos escritores no estadounidenses de la lista.

Sus padres, cristianos devotos, lo prohibieron ver la televisión, salir con los amigos o ir al cine, lo que convirtió a Follet en un devoto de la lectura. No destacó especialmente en los estudios ni como alumno sobresaliente ni como alumno deficiente, incluso después de entrar a la universidad y licenciarse en Filosofía. Fue entonces cuando conoció a su primera mujer y se unió al Partido Laborista del Reino Unido.

En sus primeros años trabajó como periodista, pero pronto pasó a ser editor por encontrar el periodismo aburrido. En esa época, comenzó a escribir relatos en un rato por la tarde y en los fines de semana, por afición. En el año 1978, publicó una novela, La isla de las tormentas, que fue un auténtico éxito. Desde entonces, incluso las escritas bajo seudónimo, no ha habido obra de Ken Follet fuera de la lista de los grandes éxitos.

La lista llega a su cierre con el padre de Percy Jackson, Rick Riordan. Mitólogo, siempre se ha basado en las mitologías más conocidas mundialmente para escribir sus relatos y novelas, lo que le ha llevado a ganar trece millones de dólares anuales.

Su carrera literia es breve y poco podemos decir de ella. No fue hasta los cuarenta años cuando logró publicar un libro con éxito, en el año 2005, el primero que daría inicio a la saga de Percey. Hasta entonces era un escritor por afición, y solo había ganado algunos premios por novelas cortas y relatos, ninguno demasiado importante. Ya su primera saga, Tres Navarre, le había dado algo más de repercusión, aunque la mayor parte de ella llegó después de ser un autor reconocido con Percey.

 Fuente de los datos: Forbes Magazine (en inglés)

¿Cómo quieres compartir este susurro?Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestEmail this to someonePrint this page

Deja un comentario