Escritores que alcanzaron el éxito… cuando ya estaban muertos.

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Son muchos los intelectuales, científicos, filósofos o artistas que, después de vivir una larga vida de forma modesta, recibieron por fin el éxito de su trabajo. Pero lo recibieron cuando ya no estaban para verlo.

En caso de los escritores, también ha habido muchos casos en los cuales el éxito nunca ha llegado, o que llegó mucho después de que sus autores se retiraran de manera forzosa. Estos son algunos de ellos. ¿Cuántos genios habrán muerto a la sombra?

Stieg Larsson es el autor de la trilogía Millenium, que según los críticos revolucionó el género policiaco moderno y generó grandes beneficios derivados de un éxito internacional casi sin precedentes. Sin embargo, para Larsson solo fue un problema.

Gran parte de su vida la pasó como periodista, documentando crímenes de guerra, genocidios y investigaciones acerca de crímenes nazis desconocidos. Toda su carrera literaria (prácticamente inexistente hasta después de su fallecimiento) quedó marcado por la experiencia de ver como sus compañeros violaban a una chica en un campamento, y él fue incapaz de hacer nada por evitarlo. Por ello todas sus novelas giraban en torno al género policiaco, aparte de la ciencia ficción, en la cual estaba muy interesado.

Quizás demasiado aficionado al café, fumador de tres paquetes diarios, adicto al trabajo, con problemas de insomnio y amante de la comida basura convertían a Larsson en un buen candidato a una muerte temprana. Y así ocurrió. Debido a una avería en el ascensor de su trabajo, Larsson tuvo que subir siete pisos a pie hasta su puesto de trabajo. Allí, manifestó que se encontraba mal y se desmayó. Una ambulancia lo transladó crítico con un infarto cardiaco masivo a un hospital cercano, donde falleció hora y media más tarde a la edad de cincuenta años.

La fama y el dinero llegaron cuando tras siete meses de lucha la editorial aceptó publicarle, aunque él nunca tuvo un ejemplar en la mano, muriendo antes de que se empezaran a imprimir. Su herencia no queda extenta de problemas: existe una encarnizada lucha entre el hermano y el padre del escritor con su mujer, Eva Gabrielsson, quien solicita los derechos ya que Stieg había cortado toda relación con su familia a los dieciocho años. A pesar de que se ha ofrecido a la viuda un acuerdo económico para solucionar los problemas de derechos, esta sigue exigiendo todos los derechos de Larsson, ahora en manos de su padre.

Carlo Collodi, realmente Carlo Lorenzo Filippo Giovanni Lorenzini, fue un escritor florentino del siglo XIX, conocido especialmente por Las aventuras de Pinocho. De familia noble e ideales revolucionarios, Collodi pasó gran parte de su vida entre libros y trabajó para varios periódicos. Alcanzó algo de fama en su vida, pero nunca llegó a ser reconocido públicamente. Murió sin conocer el éxito de su obra, donde trataba de expresar de forma amigable sus propias convenciones de vida. Las aventuras de Pinocho, aparte de su obra más conocida, fue la última del autor: sin llegar a publicarla, falleció y fue enterrado en la Basílica de San Miniato al Monte en Florencia, como un ciudadano cualquiera. En la actualidad, su obra es una de las más vendidas del mundo, aunque fue escrita para poder pagar sus deudas de juego.

Aunque Edgar Allan Poe es uno de los escritores más reconocidos de todo el Romanticismo, muy lejos estuvo su vida de los ideales de esa época artística. Nacido en Baltimore, fue el creador de grandes relatos de terror, los cuales escribía cuando estaba borracho, y del relato detectivesco.

Su mayor error fue dedicarse, por cuestiones económicas, únicamente a la escritura, lo que le llevó a una vida de pobreza, miseria y depresión a pesar de que alcanzó cierto éxito. Aunque su trabajo de periodista ocasional le permitió subsistir, sus condiciones no siempre fueron buenas.

Los últimos momentos de la vida del autor fueron un desastre: sus adicciones habían mermado mucho su salud, estaba envuelto en continuos escándalos, especialmente por una amante consentida por su mujer y su gran falta de liquidez, que le llevó a tener que robar verduras del jardín a sus vecinos para que sus hijos pudieran comer algo. Su mujer, Virginia, murió en la miseria de tuberculosis, y la salud de Poe empeoró aún más.

Para cubrir su vacío, Poe trató de cortejar a muchas otras mujeres, con problemas mentales y actuando como los personajes de sus historias. Muchos reportaron los problemas con el alcohol del autor y sus conductas erráticas e impredecibles. Algunas de sus mejores obras fueron escritas, sin embargo, durante este periodo de su vida, que concluyó a los cuarenta años, sin saber exactamente qué le ocurrió.

El 3 de Octubre de 1849 fue encontrado en la calle delirando por un amigo, con ropas que no eran suyas y muy angustiado. Poco antes había contraído matrimonio con su amor de juventud, y alternaba momentos de suma felicidad con la desesperación absoluta, con síntomas claros de enfermedad mental. Falleció dos días después del encuentro con su amigo, quién le condujo a un hospital donde le diagnosticaron “inflamación cerebral”, un eufemismo usado comúnmente para ocultar enfermedades avergonzantes. Los informes médicos de Poe y su certificado de defunción se perdieron.

Curiosamente, su albacea, quién le convirtió en un mito y se aseguró de que sus obras alcanzaran gran extensión fue Griswolf, un escritor conocido en la época por su fuerte aversión hacia Poe, publicando artículos en los cuales le insultaba a través de mentiras o medias verdades.Sin embargo, custodió todas sus obras y consiguió hacerlas famosas.

Un escritor clave del siglo XX fue Franz Kafka, un escritor judío residente en Austria que tan solo publicó tres novelas, más muchos relatos cortos y una novela corta, La Metamorfosis. Muchas de sus obras, especialmente las primeras, fueron destruidas por su propio autor ya que se avergonzaba de ellas. En 1912 alcanzó cierto renombre y en 1915 publicó La Metamorfosis, una obra que escribió para la que iba a ser su mujer, pero esta ni se inmuto ante ella, lo que hizo que Kafka la aborreciera profundamente y la abandonara. Dos años después fue diagnosticado de tuberculosis y tuvo que ingresar en varios sanatorios, donde conoció a mujeres con las que se comprometió, pero nunca llegó a casarse.

En sus diarios y cartas se quejaba de algunos síntomas que sufría en su vida diaria, como insomnio; pero ninguno que hiciera pensar en una enfermedad mental como se le atribuye.

Partidario del naturalismo, era aficionado a la leche sin pasteurizar, a la que consideraba un gran alimento natural pero que fue la causa de su tuberculosis.

Durante su vida tuvo que ingresar en muchas ocasiones en sanatorios de tuberculosis, superando todos ellos hasta 1924, donde un fuerte ataque le impidió hasta alimentarse y le llevó a una agonía de casi tres meses, hasta que falleció el 3 de Junio. Pocas obras de Kafka fueron publicadas y en su testamento ordenó a su amigo Max Brod que las destruyera. Este decidió ignorar las órdenes y le dejó la decisión en la última pareja de Kafka, Dora Diamant, que decidió guardar las obras de Kafka y dejar publicar a Brod algunas de ellas. Fue entonces cuando gozaron de verdadero éxito y reconocimiento.

La siguiente obra no es una obra literaria, pero ha funcionado siempre como tal. “El diario de Ana Frank”, conocido editorialmente como “La habitación de atrás” fue la obra que conmovió a Europa acerca de los terrores del fascismo desde el mismo día de su publicación en 1947. Aunque no es una obra literaria, solamente un diario de una joven de 13 años, la propia Ana, al final, trató de reconvertirlo en algo parecido a un libro para publicarlo después y cumplir su sueño de ser escritora.

El diario lo componen dos cuadernos, conocidos como el “A” (El original que Ana usaba como diario en sí) y el “B” (donde Ana trató de mejorar su estilo y de hacerlo como un libro para publicarlo) y muchas hojas sueltas que se recuperaron después de su captura. La versión publicada, que se salvó gracias a que nunca fue leída (si hubiera sido así la habrían destruido, pues menciona sin seudónimos a las personas que les ayudaron, cuando ayudar a un judío era motivo de pena de muerte) es una mezcla que Otto Frank realizó de ambos cuando Miep Gies se los entregó. Antes de publicarlo, retiró páginas en las que hablaba acerca de su sexualidad o en las que insultaba a su esposa, con la que llegó a tener una mala relación y eliminó los seudónimos con los cuales Ana ocultaba la verdadera identidad de las personas que vivieron con ella.

Otro diario similar es el de Tatiana Sávicheva, una joven soviética que escribió un diario sobre su vida durante el Asedio de Leningrado. La joven recibió la libreta de su hermana como regalo, cuando su familia le daba por muerta en una batalla (la realidad fue que logró escapar, pero no pudo regresar) donde Tatiana comenzó a hacer un diario, para luego comprar un cuaderno mayor donde comenzó a escribir todo lo que pensaba. Excepto el pequeño cuaderno de notas (que se convirtió en una prueba en los Juicios de Núremberg) el diario completo se perdió, pues Tatiana lo arrojó al fuego cuando a su familia no le quedaba nada más para poder encender la chimenea en medio del invierno ruso. La joven murió en un hospital soviético tras haber sido rescatada y comenzar a enfermar gravemente. Las partes de su diario que se conservan son las relativas a seis muertes de personas de su familia, desde su hermana mayor a sus tíos, pasando por su madre o su abuela.

Fernado Pessoa fue un gran icono de las letras portuguesas… pero tras su defunción. En vida, fue un escritor muy discreto, tanto en el ámbito periodístico como literario. Su estudio está dificultado por el uso de numerosos seudónimos a lo largo de su vida y a su poca fama hasta su muerte, lo que hace que haya pocos documentos acerca de él y su vida.

A pesar de ser lisboeta, Pessoa pasó gran parte de su vida en Sudáfrica, donde aprendió el inglés y comenzó a usarlo como lengua materna. Sus primeros poemas e historias estuvieron escritos en ese idioma, aunque otras obras que escribía para sí mismo estaban en portugués. Trabajó como traductor de correspondencia comercial, y solo publicó una obra en vida: Mensagem, en 1933.

El 29 de Noviembre de 1935, Pessoa fue ingresado de urgencia en un hospital de Lisboa con graves problemas hepáticos tras muchos años, especialmente en su juventud, con una afición al aguardiente. Ese mismo día, reconoció todos sus seudónimos y escribió su última frase: No sé que me deparará el mañana.

Y nunca lo supo, pues al día siguiente falleció como consecuencia de colanguitis aguda causada por una cirrosis masiva de su hígado. Murió solo, ya que decidió sacrificar a su mujer, quién le dio a elegir entre ella y la literatura.

Esta autora se puede considerar como que no tuvo éxito en vida, pues murió el mismo día que lo descubrió. Emily Brontë escribió Cumbres borrascosas que tuvo un éxito muy breve para su autora; pero se convirtió en un clásico de la literatura inglesa. Eso sí, cuando ella ya no lo estaba viendo.

Enferma de tuberculosis, nunca quiso ver a un médico, pues no lo consideraba necesario. Tras la muerte de sus dos hermanos por esa enfermedad, la autora comenzó a plantearse el tratamiento médico, pero ya era tarde: la tuberculosis había causado gravísimos problemas en sus pulmones al no haber sido tratada en tanto tiempo, pues la contrajo diecisiete años antes.

Así, debido a un resfriado invernal, falleció por graves problemas respiratorios en diciembre de 1848 a los treinta años.

Como otros autores que han aparecido a lo largo de las entradas, D.H. Lawrence tuvo numerosos problemas a lo largo de la vida debido a la temática de sus escritos. Su literatura, que habla de los problemas morales que plantea la modernidad, la industrialización y los cambios emocionales y el instinto, le llevaron a una gran censura y persecución.

Casi toda la vida la pasó en lo que el denominaba una «peregrinación salvaje» acompañado de su mujer, visitando y residiendo en lugares tan dispares como Italia, México, la actual Sri Lanka o Capri. Muchos de sus obras están basadas en sus viajes, y una amplia cantidad también en estudios psicológicos.

Vendió los derechos de algunas de sus obras para poder pagar sus residencias, en las que pasaba pocos meses pues luego debía de abandonarlas para viajar a otro lugar, la mayoría de las veces de manera voluntaria. Fue un escritor sumamente prolífico, en todos los géneros literarios.

En uno de sus viajes por México sufrió malaria y tuberculosis. Aunque consiguió salvarse, su estado de salud no era bueno por las secuelas y tuvo que volver a Europa, donde apenas se desplazó pues su salud era muy frágil. Gran parte de sus últimos años los pasó al norte de Florencia, escribiendo unas últimas obras y, al final, fue transladado a un sanatorio en Francia para tratar de salvarle. No obstante, en ese sanatorio decidieron que, viendo su estado, era mejor que lo abandonara para morir en su casa, porque sus secuelas eran tan graves que nada podían hacer por él. Falleció en Vence en 1930 a los 55 años, siendo enterrando en Taos, Nuevo México, lugar que más le gustó de sus viajes.

A pesar de que sus obras fueron categorizadas como pornográficas y muchas fueron requisadas por los gobiernos, sus numerosos amigos escritores, hechos durante sus viajes, hicieron una defensa feroz de estas después de su muerte, logrando que se abandonara la persecución sobre ellas. La Universidad de Cambridge respaldó su carrera (a pesar de que fue en Reino Unido donde más perseguido fue) y continúa siendo un autor algo polémico, pues en sus obras desarrolló un pensamiento en el que consideraba a las mujeres una muy mala influencia para los hombres y la sociedad, pues destruía la intelectualidad masculina. La causa de este pensamiento probablemente fue debido a su orientación sexual, siendo él un homosexual reprimido que se vio obligado a casarse con una mujer para guardar apariencias.

Esta poetisa no publicó ni una sola obra con su nombre en vida. Pero tampoco nadie leyó una obra suya en vida, pues ni tan siquiera su familia conocía todo el tiempo que le dedicaba a la composición de poesía y a la escritura. Todas sus obras fueron ocultadas y ella nunca se las enseñó a nadie.

Emily Dickinson se ha ganado un lugar en el panteón de escritores estadounidenses por su calidad literaria, pero pasó toda su vida recluida, viviendo en soledad, en una habitación en casa de su padre. Eso explica como pudo ocultar toda su carrera literaria durante los cincuenta y seis años de su vida, solo habiendo sacado cinco de su colección oculta personal: todos sin firmar, entregados a publicaciones que los colocaron entre sus páginas.

La gran parte de sus obras están dirigidas a un amor secreto, al que no se menciona, con quién no puede casarse, con una pasión extraordinaria. Durante toda su vida hubo rumores de los amores secretos de la hija del juez Dickinson (de ahí que su padre la recluyera) y muchos más aparecieron tras su muerte en 1886 por causa de una nefritis.

Después de su fallecimiento, su hermana decidió recoger algunos objetos de su habitación para darselos al sobrino de Emily, con quien mantenía una relación muy buena. De repente, descubrió más de ochocientos poemas de su hermana, divididos en cuarenta volúmenes, de los cuales nunca nadie había tenido noticia. Decidió publicarlos y todos fueron una auténtico éxito.

Se conoce que aparte de esos cuarenta volúmenes existen muchos más poemas de Emily Dickinson, especialmente repartidos entre las numerosas cartas que envió, pero por su carácter personal su hermana decidió no publicarlos.

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