Rechazo ayer, éxito hoy: Grandes éxitos literarios que fueron rechazados.

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Miles, si no millones de obras pasan por los despachos de los editores alrededor del mundo cada año. De ellas, solo un pequeño porcentaje de ellas acaba en la imprenta, con sus ejemplares en las librerías y lo que es más importante, en manos del público. Una ínfima cantidad de estas publicadas acaba en las manos de los lectores con tanta frecuencia que se puede decir que son un éxito.

A lo largo del tiempo, muchos autores consiguieron colocar sus libros en las estanterías de éxitos, algunos incluso a la primera. Pero hubo otros cuyo éxito posterior hubiera sido imposible de preveer viendo sus primeros pasos, el largo camino que tuvieron que recorrer aunque fuera para ser leídos por alguien. Hoy en el blog estoy dispuesto a entregar el Premio Gordo a los Rechazos, para el autor de éxito al que más le costó publicar su obra más famosa.

¿Quienes serán los nominados?

Nuestro primer escritor fracasado ya había sido mencionado en alguna otra entrada. Stephen King intentó publicar su primera novela, y la mandó a tantos editores que, con las cartas de rechazo que recibía y colgaba en su corcho, fue capaz de llenarlo entero. La desesperación del autor fue tal que acabó por prender fuego a esa primera novela y a todas las notas referentes a ella. Las dos siguientes tampoco tuvieron ninguna oportunidad de publicarse, pero en este caso Stephen fue más respetuosos con ellas y pudieron salvar sus palabras de las llamas.

Fue a la cuarta cuando logró una publicación, con un éxito muy discreto y 13.000 copias vendidas, lo que en un mercado como el estadounidense es bastante poco. De forma inesperada, cuando se decidió reedirtar la obra en formato rústico, logró vender un millón de ejemplares en un tiempo récord, aunque fue censurada en algunos lugares.

Debido a su gran éxito, Stephen King continúa en activo con decenas de obras vendidas por todo el mundo. Incluso sus anteriores novelas rechazadas fueron publicadas posteriormente. Exceptuando, claro, a la primera de ellas, de la que nada nos ha quedado.

Agatha Christie tuvo más paciencia que King para intentar publicar su primera obra. Tuvo que insistir durante más de cuatro años a todas las editoriales del país hasta que una de ellas accedió a comprar y publicar su manuscrito.

La novela, del género policiaco y fuertemente influida por Sherlock Holmes, fue rechazada por seis editoriales diferentes, aunque una de ellas finalmente accedió. Con condiciones, claro.

La editorial exigió a Agatha que cambiara el final de la novela si la quería publicar con ellos, después de meses deliberando si debían hacerlo. Esta decidió hacerlo, y recibió un contrato abusivo como respuesta, que también firmó. Esa primera obra, El misterioso caso de Styles, solo vendió 2000 copias y se hizo fama de ser «realmente complicada» porque el autor nunca descubría quién era el criminal hasta el final, algo atípico en las obras del género en el momento. Tardaron cuatro años en volver a recibir otra novela, pero al final de su vida, Agatha Christie había vendido más de cuatro mil millones de copias de todos sus libros. Uno de ellos, «Diez negritos«, está en el puesto décimo de los libros más vendidos de la historia.

Nada fácil lo tuvo Frank Herbert, que fue rechazado muchas más veces que muchos autores en toda su vida. No se trataba esta vez del primer libro del autor, como ocurre con los otros dos autores que le preceden en esta lista.

Durante los años 1963 y 1964, Frank estuvo trabajando en un libro que sería el inicio de una pentalogía, Mundo de Dune, que fue publicando en una revista de ciencia ficción con éxito dentro de esta. Era ya alguien frecuente en esa publicación y tenía éxito en ella y un grupo de seguidores, pero al ser una revista la escala era pequeña. Escribió también para la revista una segunda parte, La profecía de Dune, que se fue entregando por tomos.

Su gran éxito llegó cuando trató de sacar su novela de la revista. Tomó la decisión de reescribir la primera parte, Mundo de Dune, con lo que había aprendido acerca del mundo y sus personajes en las dos obras anteriores. Titulada sencillamente como Dune, la envió a decenas de editoriales de las que recibió una veintena de rechazos. Finalmente, una la aceptó.

Y no se arrepintió de ello. Tras su publicación, la novela fue un éxito sin predentes en el género de la ciencia ficción. Fue premiada con los dos premios más prestigisos del mundo de la ciencia ficción y de la fantasía, el Premio Nebula en 1965 y el Premio Hugo en 1966. El éxito fue tal que Frank se vio obligado, cuando completó la pentalogía, a escribir más libros de Dune. Solo cortó esta lista de éxitos el fallecimiento de Frank Herbert a los 65 años de forma repentina. Su caja fuerte fue desvalijada años después de su muerte, y se encontraron las notas preparadas para la escritura de dos novelas más, Cazadores de Dune y Gusanos de arena de Dune, que se han elaborado a partir de estas notas. A pesar de que ocho novelas de un mismo mundo parecen muchas, quedan muy lejos de las 197 novelas de Dragonlance (y sus cinco diccionarios y manuales de personajes).

Para no abandonar la ciencia-ficción, es hora de Ursula K. Le Guin. Como muchos autores de géneros especializados, solo se le conoce como escritora de ciencia-ficción y fantasía, aunque también es es una prolífica poetisa, de libros infantiles y traductora, habiendo traducido muchos libros, incluidos varios suyos, al chino y al español. Tiene el honor de ser la Gran Maestra de la Science-Fiction and Fantasy Writers of America, la organización de escritores más grande del mundo.

Su primera obra, al igual que la de Herbert, se fue publicando por tomos y entregas en una revista de fantasía, Amazing, que ya no existe en la actualidad. Su primera novela llegó en 1966, cuatro años después, pero su primer éxito fue La mano izquierda de la oscuridad, que aunque fue censurada y publicada a duras penas, fue la obra que le ha valido a Le Guin para ser la Gran Maestra.

El motivo de la dificultad de publicación de esta obra radica en el interés de Le Guin de ahondar en la sociología y la antropología, aparte de ser ciencia ficción blanda (subgénero no tan centrado en la ciencia y no requiere conocimiento científico amplio para leer la obra). En esta obra en concreto, Le Guin ahondó en los tabúes ocultos y no tan ocultos de la sociedad del momento, desmontándolos y sacándolos a la luz del lector. Esa obra, finalmente, le valió un Premio Hugo y un Premio Nebula. No obstante, la autora es sobre todo conocida por su saga fantástica Terramar, publicada durante la década de los setenta.

Empatado con Frank Herbert en rechazos se encuentra William Golding, quizás más conocido por el público general. Hasta la publicación de su primera novela, Golding era conocido en los periódicos locales, pero no como escritor, sino como ferviente defensor de la existencia de una de las criaturas míticas más buscadas del mundo moderno: el Monstruo del Lago Ness. Incluso llegó a enviar (y publicar) varios artículos en revistas científicas con los que trataba de demostrar su existencia.

En 1952 comenzó a escribir una novela, Extraños de lo interior, que una vez acabada sufrió varios cambios. La novela fue rechazada por veinte editoriales hasta que dos años después consiguió ser publicada como El señor de las moscas, convirtiéndose en su obra más conocida. Después de ella, llegan algunas novelas más, conocidas por su gran originalidad, y ensayos sociológicos y literarios, alternados con periodos denominados por él mismo como «sequía creativa»

En el año 1983, el escritor rechazado más de veinte veces gana un Nobel de Literatura por sus enseñanzas morales y la emoción de sus novelas. Fue nombrado caballero del Imperio Británico y su última obra, inacabada, fue publicada en 1996 publicada tres años después de su muerte debido a un infarto fulminante.

Uno de los rechazos más curiosos (y breves) que encontramos en esta lista son los que sufrió Jorge Luis Borges, cuya complejidad es palpable en sus obras. Creador de decenas de subgéneros literarios y formas de escritura, muchos editores extranjeros se vieron obligados a rechazar la oportunidad de traducir su obra a su lengua, pues le consideraban intraducible. Probablemente el motivo fuera más allá, pues se conoce que la candidatura al Nobel para Borges estuvo parada durante treinta años por su ideología política.

El Premio Gordo a los Rechazos, sin embargo, no ha podido ser ni para Frank Herbert ni para William Golding, sino para el autor británico Jasper Fforde, con su primera obra, que ha logrado colocarse entre las obras más vendidas de todos los tiempos. El caso de Jane Eyre es la primera y más conocida obra de este autor, perteneciente a la fantasía paródica, iniciada por otros autores de fantasía británicos como Terry Pratchett.

La obra se encuentra a caballo entre la ciencia ficción y la fantasía, casi metida en la parodia de lleno. Se caracteriza por sus saltos en el tiempo, su humor, y las bromas, juegos de palabras y guiños dirigidos a los lectores. Aunque muy probablemente la obra pierda potencial con su traducción (recordemos que gran parte de su humor proviene de los juegos de palabras en inglés y a los guiños a la sociedad británica) ha sido ampliamente premiada y vendida, traducida a más de cuarenta idiomas.

El dato más importante está en la cantidad de veces que la novela fue rechazada antes de ser publicada. La novela fue rechazada en más ocasiones que todos los otros escritores que le preceden en esta lista juntos. Nada más y nada menos que setenta y seis veces fue rechazado un éxito internacional, que juega entre la fantasía y la realidad.

Pero hay algo importante que decir, y que la mayoría de las páginas indica erróneamente. Los setenta y seis rechazos fueron sobre versiones diferentes de la obra, pues Fforde fue modificándola a medida que recibía rechazos (Fuente: http://www.jasperfforde.com/) .

En la actualidad posee doce libros diferentes publicados divididos en tres sagas: a parte de El caso de Jane Eyre y sus secuelas posee las sagas de Dragonslayer (como pequeña parodia a Dragonlance) y de Shades of Grey (Solo una sombra, las otras 49 se las vendió a E. L. James), parodia de la obra Cincuenta sombras de Grey (Fifty Shades of Grey)

No fue fácil para George Orwell la publicación de la segunda obra más famosa en su haber, después de la inolvidable 1984. Con su obra Rebelión en la granja, pudo meterse en un problema.

Era 1944 cuando Orwell empezó a mandar manuscritos de esta obra a los editores de Reino Unido y a varios amigos y conocidos. La respuesta desde los editores fue de rechazo absoluto, ya que lo considerban como una crítica, aunque metafórica, bastante obvia hacia la URSS

Cabe recordar que la Segunda Guerra Mundial continuaba por aquel año, y que Reino Unido deseaba evitar a toda costa cualquier desavenencia no esencial con la URSS, que continuaba siendo un valioso aliado. Aunque estos rechazos al autor esconden un dato muy curioso.

Una de las cartas de rechazo más llamativas fue la de una editorial que quería publicarle y así le informó, pero que tuvo que enviarle una segunda carta rechazando la obra debido a que un oficial del Ministerio de Información británico, Peter Smollet, les había ordenado no publicarla de malas maneras. Nunca se supo el motivo oficial, pero pocos años después se descubrió que Peter Smollet era en realidad un espía soviético que investigaba a los intelectuales británicos en busca de enemigos del país. Otro rechazo famosos vino de un editor norteamericano, que le aseguró que «las historias de animales no se venden en América».

Finalmente, la obra fue publicada en 1945, aunque su fama llegó en 1950, debido a que Estados Unidos, observando la clara crítica contra el comunismo y especialmente contra Stalin, decide darle publicidad y usarla como arma ideológica.

La obra satiriza la situación de Rusia desde la época zarista hasta Stalin con metáforas, demostrando en la obra que el nazismo de Hitler y el comunismo de Stalin son en realidad lo mismo, así como el fracaso al que están destinados cualquier ideología extrema, especialmente las de izquierda, por la «corrupción del poder«. Esta obra siembra los precedentes para 1984, novela en la que critica, sin metáforas, exactamente la misma situación.

Pero ningún escritor rechazado alcanza en número (¡ni siquiera Fforde!) a los rechazos que sufrió C.S. Lewis por el conjunto de sus obras. Aunque el premio continúa siendo para Fforde pues nunca recibió más de setenta y seis por una novela, en el conjunto de ellas llegó a recibir ¡más de ochocientas!

El autor de Las Crónicas de Narnia nunca tuvo facilidades para publicar sus obras, con un claro componente teológico, enmascarado en las situaciones y actuaciones de sus personajes. Está claro que la persistencia de Lewis y el apoyo que recibía de los Inklings, especialmente de su amigo J.R.R. Tolkien, le permitieron seguir insistiendo para dejar como legado una de las sagas de fantasía más famosas de la historia. Aunque es un caso sobrenatural, pues ochocientos rechazos son cantidad más que digna para meter todos los manuscritos en un armario y prenderle fuego al más puro estilo Stephen King hasta que no quede nada.

Pero no todos los rechazos editoriales son causa de la incompetencia de un editor, o de doce en el caso de Rowling, que solo logró una publicación gracias a la hija de un editor que se lo suplicó a su padre, o de decenas, como a King, o de veinte como Herbert o Golding, o de setenta y siete, como a Fforde, o de ochocientos, como a Lewis. Algunas incompetencias se mantuvieron durante años, como los cuatro de Agatha Christie o incluso los veintidós de Gertrude Stein. Otros, la gran mayoría, sencillamente son responsabilidad de la obra errónea del autor, o del envío a alguien erróneo.

Algunas de estas obras rechazadas acaban en plataformas de autopublicación, donde se mezclan con obras que nunca debieron ser rechazadas, como se trata en la entrada anterior a esta que se puede leer aquí. Esta entrada acaba con uno de estos casos.

Beatrix Potter, fallecida en 1943, nunca conoció Amazon ni ninguna plataforma de publicación personal, pero utilizó las herramientas del momento a su disposición. El principal problema al que se enfrentó Potter fue el hecho de ser mujer.

Científica póstumamente reconocida, fue una de las primeras investigadoras de la micología, y escribió diversos libros acerca de esta disciplina biológica. Desafortunadamente, nunca pudo publicar en su nombre, ya que al ser mujer no tenía permitido formar parte ni publicar en manos de ninguna institución científica. Fue su tío, con quien tenía una buena relación, quién publicaba sus obras como si fueran suyas. A Potter le valía con que su conocimiento estuviera en manos de la ciencia.

Sus obras literarias son en su mayoría cuentos infantiles. El más conocido de ellos es El cuento de Perico, el conejo travieso, por el que luchó durante años para conseguir su publicación en una editorial. Nunca lo logró, pero por sus relaciones con un editor, Normal Warne, pudo pagarle para que los publicara a través de su editorial. Los veintitrés cuentos que publicó fueron pagados de su propio bolsillo, nunca vendidos a una editorial, pero la inversión fue fructífera. Los cuentos tuvieron tal éxito que no solo sufragaron los costes, sino que generaron grandes beneficios para la autora durante toda su vida. Fue la primera que decidió publicar sus libros en un formato destinado a los niños, con un formato pequeño, grandes tipografías y temas destinados a ellos.

Su carrera literaria se truncó cuando tuvo que abandonar la escritura en 1920, prácticamente ciega. Entonces, se retiró al campo y vivió de las herencias y rentas recibidos.

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