¡Feliz Día de la Estilográfica!

Hoy es un día un tanto especial para todos los que necesitamos un plumín para escribir. Para aquellos retrógados que preferimos la afilada punta de una estilográfica a la práctica bola de un bolígrafo. Para aquellos que nos resistimos a su practicidad, tan tremendamente aburrida. A los que siempre nos verás las manos llenas de tinta, que casualmente se acaba cuando menos lo esperas.

Vamos, para aquellos que nos complicamos la vida innecesariamente.  Pero si esa complicación no tuviera ese encanto no celebraríamos ningún día.

Como cada primer viernes del mes de noviembre, aunque tan solo desde hace cuatro años, celebramos el Día de la Estilográfica. Esas veinticuatro horas en las que caemos que no somos los únicos pringados que las usamos.

Este día nació en 2012 con una finalidad muy peculiar: ¡ninguna!

Aunque parezca broma, va totalmente en serio. Cuarenta y nueve participantes estadounidenses decidieron, por su cuenta y riesgo, que si los calcetines perdidos podían tener su día en el calendario, las plumas no podían ser menos. Para ello escogieron este día con la única finalidad de que al año siguiente volviera a celebrarse, pero que para aquella ocasión no fueran los únicos locos del país. Tras un poco de boca a boca con sus clientes y distribuidores y  un par de imágenes en la redes sociales  dejaron que el tiempo pasara hasta el año siguiente.

El primer día de noviembre del año siguiente la magia apareció. No solo triplicaron la tasa de participación (¡lo que, contando que fueran seiscientos en el primer año, no fue demasiado complicado!); sino que nuevos fabricantes, distribuidores y vendedores se unieron a la idea, promoviendo ofertas, ediciones especiales y eventos por todo el mundo, mucho más allá de las fronteras de Estados Unidos. Una fiesta de cumpleaños a lo grande.

La mera contemplación de un plumín tiene un efecto embriagador en la mente. Su mera adquisición, un curioso efecto aligerador en la cartera. Fuente: Flickr.

Pero el éxito les hizo dormirse en los laureles. Pero como Mahoma no fue a la montaña, la montaña fue a Mahoma. A pesar de que la organización no preparó nuevos eventos ni invitó a nuevos participantes, los actos se sucedieron por todo el mundo. Llegaron las convenciones, con la participación de más de cuatro mil vendedores, fabricantes y aficionados. Volvieron las ofertas especiales, las ediciones únicas y la movilización de los chalados de la tinta.

Era hora de plantearse algo: el Día de la Estilográfica podía funcionar de verdad.

Para el año siguiente los promotores no se quedaron callados. Dejaron por un instante sus instrumentos de escritura y recogieron sus teclados, dispuestos a que la tinta virtual corriera por todas las redes sociales. A pesar del sufrimiento producido por la sensación de aporrear un teclado y no un plumín, tuvieron la valentía suficiente para hacer de su Día algo conocido por alguien que no fueran los cuatro gatos que lo habían organizado.

Eso sí. Nadie se acordó de que el Día de la Estilográfica tendría que incluir a la tinta. Imagen de [url=https://www.flickr.com/photos/penmanila/4180508292/in/photolist-7nqctb-2tScb-9jhdzx-9rdoPz-fk9kTk-qXYamF-mVsSD8-7zEgiU-EyZdM-81NR1T-inBwTg-baJZhg-dVAiiw-4t5nqJ-bK6SR8-aJ8bAF-5WH4ws-4rbmqX-inBw6L-qd9ZbB-foCo36-4rfrNu-p9tngF-aU2w9M-4gAeF8-75yXN4-pWrP8t-rpD52F-bsPZfZ-dPRbWy-nZHSoK-aDe3KR-bJV6L4-byXVdc-dPr76P-cbrYiS-gWaMLy-5kR4on-bownVs-6mKYYp-8UQzAt-64hLaa-buaMDr-dPr7bM-9Miw9D-btPaeh-9ofXgp-figy9E-61ttBz-7ijwZb]Butch Dallsay[/url]
Eso sí. Nadie se acordó de que el Día de la Estilográfica tendría que incluir a la tinta. Imagen de Butch Dallsay.

La sorpresa llegó en Filipinas, donde Leight Reyes consiguió formar la primera reunión oficial. Como una convención de cómics, con la misma cantidad de papel y tinta pero otro tipo de chalados. Muchos vendedores organizaron quedadas en sus tiendas o organizaron reuniones. Los pocos fabricantes supervivientes se dieron cuenta que necesitaban un papel en el tinglado, tomando un papel más activo que un simple tweet o un mensaje de apoyo. El Día se había asentado.

Y así llegamos a 2016, donde el Día de la Estilográfica se celebra este 4 de noviembre en todo el mundo. Y merece la pena celebrarlo como se merece.

  1. Escribe una letra a alguien con tu pluma y tinta favoritas.
  2. Amplía tu colección de papelería. Compra algo para esta ocasión especial.
  3. Haz feliz a un amigo. Hazle el favor de su vida. Regala a alguien una estilográfica.
  4. ¡NO TECLEES TU ÚLTIMO TWEET! ¿Para qué teclear cuando puedes mandar una foto de tu caligrafía?
  5. Dale vida a las plumas que no uses. Regálaselas a alguien y hazle feliz.
  6. Apaga el ordenador, ¡y pasa un poco de tiempo ESCRIBIENDO!

Fuente: Interpretación muy creativa de los consejos de la organización oficial.

Fuente imagen principal: Steve Hodgson.

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